¿Cuál es el mejor método para abortar?

En este apartado

La elección de la técnica que sea más efectiva y represente menor riesgo para la mujer, dependerá del tiempo de gestación del feto.

Hasta la semana 10 o semana 12 de embarazo la técnica más eficaz para terminar con un embarazo no deseado es con pastillas para abortar, ya que estas tienen una tasa de éxito de entre 80 y 90 por ciento, además representan muy poco riesgo para la mujer.

Entre la semana 12 y la semana 15, la mejor técnica será la de legrado por aspiración o succión, procedimiento mediante el cual el doctor aplica a la mujer anestesia local para dilatarla y succionar el producto del embarazo de su útero, así como todo tejido embrionario incluyendo la placenta y el líquido amniótico.

De la semana 15 a la semana 26 de gestación, el procedimiento recomendado es el de dilatación y succión, esta técnica es un poco más arriesgada, ya que se hace a ciegas y hay mayor posibilidad de riesgo para la mujer, porque al momento del legrado puede haber perforación del útero, daños en el cérvix, entre otras complicaciones.

Con este procedimiento la mujer es anestesiada completamente, lo que podría ser peligroso en caso de sufrir alergia a estos medicamentos, también existe el riesgo de perforación uterina e infecciones.

Después de la semana 16 de embarazo puede ser necesaria la compresión craneal intrauterina, ya que la cabeza del feto no cabrá a través de la cánula de succión.

Desde la semana 20 hasta la semana 23 de embarazo, será necesaria aplicar una inyección para detener el corazón del feto. Queremos aclarar que mientras más avanzado esté el embarazo, más riesgo representa para la mujer realizarse un procedimiento abortivo.

Cuando es necesario realizarlo a partir del tercer trimestre, bien sea por razones genéticas del bebé o por riesgo de salud para la madre, puede ser provocado por la prostaglandina, que se puede aplicar junto con una inyección de líquido amniótico con soluciones salinas o urea.

aborto quirúrgico

Ese procedimiento por ser similar a una cesárea, se practica con anestesia general, por ser considerado una cirugía abdominal de gran envergadura.

Después de un aborto quirúrgico la mujer sentirá dolores menstruales que cederán con los analgésicos que habitualmente consuma. Tendrá sangrado durante siete a diez días, suele ser escaso, pero puede ser tan abundante como su periodo.

Luego de alguno de estos procedimientos es normal sentir cansancio y mareo por algunos días, así como dificultad para orinar y nauseas producto de las hormonas del embarazo, que pueden llegar a sentirse las siguientes dos semanas posteriores.

¿Cuáles son los riesgos asociados?

Como todo procedimiento médico, puede traer consecuencias negativas para la mujer como las siguientes:

  • Evacuación incompleta del producto del embarazo, trayendo como consecuencia infecciones.
  • Perforación del útero, sobre todo cuando se hace el raspado con la legra.
  • Daño al endometrio.
  • Adhesiones intrauterinas o síndrome de Asherman. Luego de un legrado, las superficies uterinas deberían cicatrizar, pero en ocasiones se pegan entre sí y cicatrizan juntas. Si este síndrome no es tratado aumenta el riesgo de complicaciones en embarazos futuros.
  • Daño al cérvix.
  • Infecciones en el útero o zona pélvica.
  • Alergia a la anestesia.

Los daños a la cavidad uterina, al cérvix, o perforaciones pueden ser causados porque, como mencionamos anteriormente, son procedimientos que se hacen a ciegas, aumentando así las posibilidades de que ocurran este tipo de complicaciones.

Sin embargo, si la mujer se hace alguno de estos procedimientos en un centro de salud con personal médico capacitado el riesgo es mucho menor, por ello reiteramos la importancia de acudir a centros de salud, públicos o privados, autorizados para tales procedimientos.